domingo 15 de noviembre de 2009
MENSAJE DE CAMISETA #1 - a Fritschiella Batalla (mi novia)
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Jorge David Capiello-Ortiz
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11/15/2009 02:47:00 PM
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Evidencias Circunstanciales: Mensajes de Camiseta
viernes 6 de noviembre de 2009
La Princesa y las "Nueces de Ay, ay, ay"

Do you want some!
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Jorge David Capiello-Ortiz
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11/06/2009 08:55:00 PM
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Evidencias Circunstanciales: Aventis, Casquillos
martes 3 de noviembre de 2009
A-for-ismos # 4
52. La solidaridad siempre funciona en boca de quienes menos dependen de ella.
53. Quien siembra luces, cosecha cegueras.
54. Religiosidad- El ateo adjudica a la ausencia de Dios los hechos que, con igual convicción, el creyente justifica como obra de su mano.
55. Para aquellos que juran llevarme siempre en su corazón, sepan que, lamentablemente, siento fobia por los espacios cerrados y pequeños.
56. No es casualidad que, por cuestiones de rigor científico, la primera perra astronauta haya sido "Laica".
57. Antinomia- Fuiste punto de partida donde cualquier otro hubiera puesto punto final.
58. Todo regreso es un punto de partida.
59. Tanto la buena como la mala crítica son formas de literatura confesional. La primera seduce; la segunda, se vuelve pornográfica.
60. Si el tiempo es dinero, la impuntualidad es una forma de economizarlo.
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Jorge David Capiello-Ortiz
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11/03/2009 11:41:00 PM
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Evidencias Circunstanciales: A-for-ismos
martes 27 de octubre de 2009
Psique o el "Efecto Maripo(e)s(í)a"
Como "efecto mariposa", en reacción a uno de mis aforismos publicados en Facebook, se dio este interesante ejercicio junto a Nestor Barreto. Aquí van los míos.
No es inmenso lago
pero es mar y posa...
El escaparate es capa
y dis-parate
Mary, posa entomologada
posee las alas.
Mar y posa;
Cupido la desea Mariposa,
pero ella no está en las alas;
al paso no pesa la pose, ni posada de a peso;
mira el sapo la sopa y, pese al pasado, le parece poza.
un amor al vuelo.
Une âme de papillon,
Psique.
En la piel de Psique
Mary
posa.
Cupido
Ícaro hogareño cegado por la luz
en la himnosis de la palabra apalabró su hipnotismo
humo de alas al ras de una bombilla.
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Jorge David Capiello-Ortiz
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10/27/2009 03:49:00 PM
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Evidencias Circunstanciales: Gadgets
viernes 16 de octubre de 2009
A - FOR - ISMOS #3
¿Deberíamos preguntar, en qué modo puede tomarse esto como signo victorioso?
37. Si la amistad es un peso en el bolsillo, ¿será la enemistad un libro publicado?
38. En el Punto Ω Teilhard de Chardin vio la tapadera del retrete donde todos convergemos.
39. Del poeta hiperbólico es dado el afectado tono romántico de su mirar hacia abajo; el levantar la cabeza se reserva para los poetas menores.
40. Soy un creyente de tercera. Hay quien cree ciegamente, y hay quien cree por convicción; yo, creo por necesidad.
41. Aquel riñón que esté libre de piedras, que se arroje su primer pecadillo.
42. Pregunté a un amigo si tenía poesía minimalista y me contestó que tenía poemas a los que no les sobraba nada.
43. Hablando de tornillos, cuando se dijo: “cosecharás lo que sembrares”, seguramente pensaban en una sociedad postindustrial.
44. Lo bueno y lo malo- Lo bueno de toda literatura es que permite la ficción de los compromisos; lo malo, que muchísimo escritor ya lo sabe.
45. Vivimos sobre el filo entre el colectivismo imbécil y el egoísmo responsable. Las reses deciden.
46. Aprehender la verdad no es aprenderla, sino asumirla; aprenderla es cuestionar lo aprehendido.
47. Censura- Nivel más elevado al que se puede aspirar como discusión pública sobre literatura en Puerto Rico.
48. Si a cada causa corresponde un efecto, a cada efecto, ¿corresponderá una causa afectada o un efecto encausado?
49. El filósofo pregunta, ¿ser o no ser?; el niño pregunta, ¿por qué? Yo pregunto, ¿quién es el sabio?
50. En la poesía, la mariposa no es mariposa; es vuelo.
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Jorge David Capiello-Ortiz
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10/16/2009 09:06:00 PM
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Evidencias Circunstanciales: A-for-ismos
domingo 11 de octubre de 2009
Gatilleros hablan sobre CASQUILLOS
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Jorge David Capiello-Ortiz
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10/11/2009 08:15:00 PM
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Evidencias Circunstanciales: Casquillos, Gestos Inútiles
viernes 2 de octubre de 2009
Del vértigo a lo subterráneo
Materialidad en dos instancias como subversión del lenguaje.
Advertencia:
Quien aquí se dispone a entablar esta tentativa de comentario literario no es Jorge David Capiello-Ortiz como originalmente se había anunciado. A tal razón se hace la salvedad de que si bien es el Sr. Capiello quien leerá este comentario al libro Frutos Subterráneos de Alberto Martínez Márquez, lo que estarán escuchando es la lectura que el Copista Calisténico hiciera a tal poemario y al cual el Sr. Capiello accediera a leer en su ausencia. Como única credencial se argumentará que el susodicho Copista se inserta en una tradición a la que han pertenecido figuras como Bolaño, Faulkner y Henry Miller. El Copista Calisténico, para efectos de rigor literario, se desempeña (2007) como guardia de seguridad y que eso baste para facultar el siguiente análisis.
Hecha la aclaración, antes de cualquier cosa, me gustaría dejar en claro los dos presupuestos desde donde parto para hacer esta crítica, comentario o más bien lectura al libro que esta noche nos ocupa. El primero es que desde siempre he asumido, en lo muy personal (y no redundo; reitero), di facto que: todo texto muy en primera instancia no es más que un pretexto. Y segundo que: todo comentario o crítica literaria no es más que una cuestión de gusto sostenida por un ludismo argumentativo bajo la pretensión de cierto rigor académico. Dicho lo anterior paso pues a lo que interesa para esta ocasión.
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Tal es mi poesía: Poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo,
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Una perceptible materialidad en estos versos de Celaya hace idóneo el título que Martínez Márquez muy acertadamente elige para su libro. Me refiero a esa materialidad a la que se alude con lo producido. Me refiero a la Poesía-herramienta, al obraje, lo artesanal; más específicamente, al no bello producto, a ese fruto no perfecto o como el autor prefiere llamar: subterráneo.
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Si aceptamos la propuesta de una concepción material, o sobre la materialidad del lenguaje, dicha concepción resultaría en no menos que una conciencia del oficio de escritor que ubique al producto de su quehacer en una relación de plusvalía con respecto al mismo. Es decir: el valor final del producto escapa a la voluntad del que produce o a la reciprocidad que supone el justo valor de su esfuerzo; o más bien, como poco, siempre se producirá más valor que lo que el obrero de la palabra obtiene de ésta. Ya Barthes comentaba sobre “un exceso del texto”; “lo que en él excede toda función (social) y todo funcionamiento (estructural)”;[4] un “lujo del lenguaje” al que se refiere como “riquezas excedentarias”.[5] De ahí que Alberto conciba su relación con el lenguaje como oficio de una constante pugna ante, y entre, Las formas del vértigo que adquieren y representan aquellas “riquezas excedentarias” y los Frutos subterráneos como dilución del valor del lenguaje en tanto producto y, ya en su carácter semiológico, como culturema.
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los árboles del parque se masturban
cuando oyen las sirenas del sexo en plenilunio
la máscara bosteza tonel de gatos negros
disueltos en un maullido al unísono
las mujeres que pasan tienen sudadas las alas
y ya no hablan de Miguel Ángel
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El vértigo aquí aparece como parte de ese lenguaje inasible que escapa a reciprocar el valor que el poeta entiende justo con relación a su quehacer como productor. La subversión entonces se da como el resultado de una inmaterialidad que hace del lenguaje una nueva forma del vértigo en la que ya ni el hablar de Miguel Ángel, como en The Waste Land, desde la enajenación, despreocupadamente o desinteresadamente, logra diluir el valor o plusvalor del lenguaje como culturema de lo sublime o lo elevado. Igual pasa con la referencia que, en el poema En vísperas del día, el autor hace al mencionar a San Juan de la Cruz. El poema lee, “so pena de establecer el juego! / (San Juan de la Cruz deglute sus papeles junto a la puerta asechada)” como diciéndonos que tal juego no es más que, como titulara su libro la Dra. Luce Lopez Baralt, un Asedio[s] a lo indecible. O como se comentaba antes, un asedio a lo inasible del un lenguaje Materia inmaterial, como lleva por título el poema con que abre la última sección del libro: A Contraluz; un lenguaje que se muestra volátil y plurivalente o mejor dicho: plusvalente.
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Ahora bien, queda aún por ver cómo el poeta Alberto Martínez Márquez hace gala de su nalgaje literario para, en un gesto de subversión, asumir una materialidad del lenguaje que le permita, como dijera Barthes, mostrar con audacia su trasero al Padre Político del lenguaje. Es cuando Frutos subterráneos aparece para el poeta como opción y nuevo posicionamiento frente a un quehacer que, como comenta En el mal día, aforismo con que cierra Las formas del vértigo, “hoy [le tiene] calvo el pensamiento”.
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no conozco otra cosa
aquí
en la intermitencia
que
el susurro tribal de madera
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En 3 (Estudio interior), tercer poema de estos frutos no perfectos como dijera Celaya, o Frutos subterráneos, como les llama el autor, ya no hay vértigo; al menos como aquella inaprensibilidad de lo inmaterial del lenguaje. El autor parece concebir un nuevo lenguaje o actitud ante el mismo; una nueva materia sobre la cual ejercer oficio. Dirá la voz del nuevo sujeto lírico:
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sin vértigo a lo alto
suerte de vectación
suerte de tigre blanco
suerte de comienzo
patio anfibio en el tapiz
de la sospecha
[…]
porque todo color
tiene su fuga
su debida proporción
en otra parte
del hecho al cuchitril
va una larga cadena
de desvelos posibles
por donde el alma pulula sin fondo
oh
qué liviano es todo esto
.
Una nueva materialidad es asumida con respecto al lenguaje como materia prima. Entre todos los “desvelos posibles”, antes vistos como formas del vértigo, ahora todo es liviano, se pasa “sin vértigo”, “del hecho al cuchitril” como quien pasa de la metalurgia a la orfebrería; es decir: del arte a la artesanía. Si como versaba José María Lima, “cada toro [tiene asignada] su España”, desde “el tapiz de la sospecha”, “todo color tiene su fuga / su debida proporción”. Es decir: le llego su sábado a la poesía. En otras palabras: se diluye la desproporción del plusvalor que antes sumía al poeta en Las formas del vértigo. La palabra como materia ya no es misterio sino disciplina y oficio casi al modo de las castas o gremios. Por tal razón no es sorpresivo encontrar un poema como el titulado Leyendo un poema del surrealista chileno Braulio Arenas a las 2:17 de la mañana donde el poeta pregunta al maestro artesano:
dígame Sr. Arenas
cómo le extirpa el sueño
a un pájaro que se abate
en el fondo del papel?
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Ahora el vértigo se presenta en el poema titulado La crónica como género urbano, ya no como lo inasible, sino como un nuevo producto y por lo tanto como materialidad deliberadamente maleable; manipulable. De hecho, aquí desaparece del panorama aquella elevada postura del poeta como creador para dar paso al constructor. El poema dice, “deliberadamente piernas cabezas y manos / construyen su vértigo rudimentario / sobre la lluvia en fiebre de pájaros sin cuerpos”. Incluso, tal materialidad llega al punto de plantear la palabra como bien mercadeable dentro de un proceso que llene las necesidades, por que no, materiales. Tal es la propuesta del poema La locura del uso, que ya desde su título refiere a la manipulación material de la palabra o el lenguaje como bien y producto de consumo. El poema lee: “por mis palabras / corre una cadena / que me quita el hambre”. En el afán por diluir la palabra como signo de lo elevado hasta llevarla al rango de materia, el poeta someterá el lenguaje incluso a leyes que apliquen a la física. Así aparece en Teoría del movimiento antes de ser efectuado la ecuación de “(E=MC2)”. Juegos con el espacio tendrán que observarse dado que la materia ocupa espacio y un ejemplo de esto lo es el pictograma que encontramos en el poema Espejos simulados o el acomodo de los versos en poemas como Virtualidades y 13 (Cuerpo sin término cuerpo) donde el lenguaje es desintegrado en partículas materiales como unidades básicas de un andamiaje puramente material y estructural. El vértigo en estos poemas no es más que un Fruto subterráneo. Todo incluyendo el vértigo o la misma inmaterialidad del vació pueden ser manipuladas; confeccionadas. La voz del nuevo sujeto lírico dirá en el poema Cosmogonía que: “atisbo en / la oquedad del aire / el principio del mundo”.
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aquel cuyo único antídoto
contra las malas influencias
a sido el de no escribir
absolutamente nada.
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Quien crea en la generación espontánea del genio o en los sombreros que escupen conejos y no en la poesía como fruto subterráneo que se dedique a la alquimia. De lo contrario, no queda más que decir por parte de este escriba advenedizo que responde al mote de Copista Calisténico sólo una cosa. Bonito trasero Alberto. Para este servidor a sido todo un gusto poder encontrar un texto que se preste sin reparos a mis caprichos como lector. Como dije en principio: todo texto, un pretexto; toda lectura: sólo una cuestión de gusto. Aquí les va el mío.
Notas:
[1] Luis Raul Albaladejo, La Generación Soterrada, Claridad, 10-16 de Julio de 1987/Suplemento en Rojo, p. 14.
[2] Mario Alegre Barrios. Cazador de signos, El Nuevo Día, 7 de octubre de 2007, págs. 106-108.
[3] Barthes, Roland. El placer del texto y lección inaugural, Argentina: Siglo XXI Editores, 2003. pág. 85.
[4] Op. Cit. pág. 33.
[5] Op. Cit. pág. 39.
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Jorge David Capiello-Ortiz
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10/02/2009 11:38:00 PM
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Pruebas de balística
Evidencias Circunstanciales: Gatilleros
sábado 26 de septiembre de 2009
HOMENAJE AL DEPTO. DE EDUCACIÓN
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Jorge David Capiello-Ortiz
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9/26/2009 01:22:00 PM
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Evidencias Circunstanciales: Gestos Inútiles
domingo 30 de agosto de 2009
INVITACIÓN AL QUESO
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Jorge David Capiello-Ortiz
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8/30/2009 10:59:00 PM
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Evidencias Circunstanciales: Casquillos, Gestos Inútiles
miércoles 5 de agosto de 2009
Luis López Nieves o La Magnitud del "No Saber"
Luis López Nieves
-No sé. Tendrías que preguntarle a un escritor que viva en Estados Unidos. Déjame aclararte algo que no sé cuán claro esté. Los puertorriqueños (y demás hispanos) que han emigrado a EE.UU. son "minorías" en ese país. Pero nosotros, los puertorriqueños de la isla, no somos emigrantes ni minoría. Somos una colonia intervenida militarmente, y aquí somos mayoría. No somos parte de EEUU. Te adelanto, sin embargo, que tengo unas ideas sobre este asunto (boricuas en EE.UU.) que algunos puertorriqueños consideran antipáticas. ¿Dónde están los españoles que migraron a Puerto Rico? ¿Dónde están los muchos venezolanos que inmigraron a nuestra isla en el siglo XIX? Los emigrantes son víctimas de la historia. Tarde o temprano dejan de ser lo que son y, como los venezolanos que vinieron a Puerto Rico, se convierten en puertorriqueños (y hasta pierden, del todo, la memoria histórica). Pienso que hoy día hay dos tipos de puertorriqueños en EE.UU.: los que salen del gueto y los que siguen allí. Los que salen, como puede verse, se asimilan. Así ocurrió con culturas tan potentes como la italiana. Claro, todavía comen pasta y escuchan ópera, pero han dejado de ser italianos. Creo que los puertorriqueños que salen del gueto empiezan a despuertorriqueñizarse. Los que siguen en el gueto están locos por salir, como es lógico. Mientras tanto, hay un grupo de escritores que se ha inventado la abominación que llaman "literatura en espanglish". Esa literatura, en mi opinión, nació muerta y sin futuro. He visto en ella dos grandes tendencias: la nostalgia y la glorificación del gueto. La nostalgia me aburre. Lo único que me interesa sobre los guetos, sean de EE.UU., PR o de cualquier parte del mundo, es la manera más eficaz de exterminarlos. No hay que glorificar la pobreza.
Según se aduce de lo anterior, en apariencia no queda claramente establecido que los puertorriqueños en Estados Unidos sean emigrantes y minoría, y que los que habitan en la isla no lo sean. Ante tal falta de claridad, la explicación parece pertinente dado que la pregunta intenta un asedio a los puertorriqueños en Estados Unidos. De lo contrario o la pregunta o la contestación serían impertinentes. Aún así lo que aquí interesa no es lo pertinente o impertinente de una pregunta y su contestación. Más bien se pretende puntualizar algunos aspectos de las susodichas “antipáticas ideas” o, mejor aún, entender el por qué las mismas pudieran parecer “antipáticas”.
Los emigrantes son víctimas de la historia. Tarde o temprano dejan de ser lo que son y, como los venezolanos que vinieron a Puerto Rico, se convierten en puertorriqueños (y hasta pierden, del todo, la memoria histórica).
Siempre he entendido el caso de Puerto Rico como uno muy peculiar; sin querer sonar tautológico o redundante, digamos que único. Pero a partir de lo expuesto por López Nieves más que peculiar, parecería que la única manera de encontrar puertorriqueños sería bajo algún tipo de observación hipostásica fenomenológica o, quizás, volver en el tiempo a cuando tenía algunos 18 años y pude ver puertorriqueños silvestres, esenciales, “en su estado natural”. Me refiero a cuando coleccionaba monedas de hacienda y en una visita a Castañer, Adjuntas y Lares, en términos lopeznevistas si se me permite el calificativo, más que puertorriqueños, pude ver la epitome esencial de la puertorriqueñidad con todo y camisa remangada y machete en mano. Como podrá imaginar el lector, toda una revelación dialéctico-muñosista.
[…] hay dos tipos de puertorriqueños en EE.UU.: los que salen del gueto y los que siguen allí. Los que salen, como puede verse, se asimilan. […] Creo que los puertorriqueños que salen del gueto empiezan a despuertorriqueñizarse. Los que siguen en el gueto están locos por salir, como es lógico.
Ahora podrá entender el lector a lo que me refiero con qué tan compleja puede llegar a ser la situación: ¡“Hay dos tipos de puertorriqueños en EE.UU.”!. No sólo eso. La cosa se complica aún más considerando que estos dos tipos de puertorriqueños son, “los que salen del gueto y los que siguen allí”. Los primeros, explica Lopez Nieves, son aquellos que “salen del gueto [y] empiezan a despuertorriqueñizarse”; los segundos, son “los que siguen allí”. Tocante de estos últimos, añade López Nieves que, “como es lógico”, “los que siguen en el gueto están locos por salir”. En otras palabras, en Estados Unidos, hay dos tipos de puertorriqueños: los que se despuertorriqueñizan y los que están locos por despuertorriqueñizarse. Finalmente nuestro escritor concluye diciendo que: “Lo único que me interesa sobre los guetos, sean de EE.UU., PR o de cualquier parte del mundo, es la manera más eficaz de exterminarlos”.
Mientras tanto, hay un grupo de escritores que se ha inventado la abominación que llaman "literatura en espanglish". Esa literatura, en mi opinión, nació muerta y sin futuro. He visto en ella dos grandes tendencias: la nostalgia y la glorificación del gueto. La nostalgia me aburre.
Y yo sólo tengo tres preguntas: ¿no les parece nostálgico el purismo lingüístico de nuestro escritor? ¿Acaso no se glorifica él cuando dice que: tendría que ser muy inmodesto para decir, por ejemplo, que no recuerdo haber leído una obra similar a Seva, pero es posible que exista y yo no la conozca? Y finalmente ¿no les parece aburrido?
Detonado por
Jorge David Capiello-Ortiz
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8/05/2009 05:38:00 PM
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Evidencias Circunstanciales: Gestos Inútiles









