martes, 8 de julio de 2008

AVENTIS #2 - El Dragón

Para quienes no conozcan la anécdota, o la recuerden por la mención que el amigo Minucius Generikus hiciera de la misma en cierto momento, este es el cuento que le mereciera al Copista el más que gratificante calificativo de “PUERCO” por parte del profe Edgardo Rodríguez Juliá. Que lo disfruten (especialmente quienes hacen juicios valorativos morales sobre cuestiones estéticas o literarias).



“El Dragón”

“La mujer no es un sueño de Dios,
sino del hombre,
[...] y este destierro donde amamos
y somos vencidos...”
Julio César Pol

“Lo que es igual no es ventaja”
Proverbio popular

-Ahj..., hum..., hum...
Ahj. Ahj. Ahj...
Huuummmmmmm...-

Con cada segundo que pasaba, sus uñas se iban enterrando cada vez más y con más fuerza contra el mattress que, con el pretexto de la temperatura, ambos habían arrastrado hasta el medio de la terraza. El sudor que con desespero producían, se les acumulaba en las espaldas así como alrededor de las bocas y los ojos, lo que por momentos se veía interrumpido por alguna mano torpe y ligera. Parecía como si al unirse los cuerpos, todo el líquido que se lleva por dentro quisiera reventar en charcos de deseo. El ardor que producía en los ojos el sudor, y la luz que del sol en ocasiones se colaba con la brisa por entre las ramas de los árboles, en ella lograban la sensación de alucinantes episodios de desvarío. Él, al notar el delirio en su mirada, y cómo se amontonaba entre los pechos de ella el sudor que de su mentón caía, aceleraba a contratiempos el ritmo de su sublime ritual de victimario. Mientras tanto, el mattress ronroneaba cada vez más fuerte con el pasear de las uñas de Indira sobre él.

–No te detengas…sigue, sí... – susurraba Indira mientras la ausencia de aliento a causa de su irregular respiración, terminaba por asfixiar todo intento de comunicación mediada por palabras. Él sólo tragaba y escupía aire caliente con más prisa en cada bocanada.

Sergio siempre había tenido ese aire dentro de sí y no fue hasta los trece que esperó para lanzar hacia fuera todo ese fuego que en él ardía. Desde entonces era todo un dragón y esperaba siempre con ansias el descuido de alguna virgen que se rindiera en sacrificio. Así era cómo recordaba él su momento perfecto: el olor a miedo entre las sábanas, el sabor de lo presto por conocer, el aire cargado de las ansias y el vapor de los cuerpos, y al final, luego del sudor y el delirio, un cuerpo yaciente que sangra por la herida que lo proclama vencedor.
Leda había sido la primera en caer. Tendría algunos quince, pues era casi dos años mayor que él. En adelante su relación con Sergio sería una de lazos muy fuertes, una amistad rodeada de privilegios y, más que por caprichos, una relación determinada por la legitimidad de sus necesidades. A través de Leda, Sergio había conocido a Indira y, con el paso del tiempo, a todo el círculo de sus amigas. Ya para los veintiuno todas habían conocido también a Sergio y, con él, al dragón que lo habitaba.

–¿Qué dirá Leda cuando sepa que estuvimos juntos?– preguntaba Indira -¿no piensas en eso?- continuaba diciendo en un bajo tono de voz mientras se paseaba desnuda por la terraza cubriendo sus senos con las manos.
–¿Sobre qué?– contestaba Sergio con otra pregunta como restándole importancia a aquel encuentro. –Dirá lo de siempre, no sé, siempre le he sido honesto. Ella sabe que entre nosotros no hay un compromiso.
–¿Eso piensas?– añadía Indira.
–Sí… eso creo. Le cuento todo y, sobre tener relaciones, ella misma dice que para que le pase con otro, que le pase conmigo que soy su mejor amigo. Además, a nadie se le hace más daño que el que uno permite que le hagan.
–Somos buenas amigas... – comentaba Indira en el mismo bajo tono de voz que antes, pero ahora como en busca de una reacción en particular.
–Nosotros también lo somos – contestaba Sergio con espantosa naturalidad –Por eso compartimos de la forma en que lo hacemos.

En respuesta a esa contestación Indira reaccionaba con aparente conformidad y calma, lo que a Sergio no parecía inquietarle mucho pues como era de esperarse, según él, Indira quedaba del todo complacida.

Indira había sido la última en caer ante el dragón y él, como de costumbre, iría a celebrarlo junto a sus amigos. Lo de “dragón” se lo habían puesto ellos como apodo; y con ellos acostumbraba reunirse para hablarles al detalle de sus hazañas como hombre y de lo bueno que era en eso. Sobre estas reuniones se construían fantasías, se creaban expectativas y se alimentaban egos voraces sobre los cuales a su vez se iban gestando los sucesores del “dragón”. Fue en una de esas reuniones de hombres que salió de su propia boca, la idea de tatuarse un dragón en los genitales. Sí, “en los güebos”, como decía él mientras se agarraba la entrepierna.

–¿En dónde dijiste?– preguntaba Eugenio sin saber aún qué tono ponerle a su pregunta.
–¡Ahí!– contestaba Sergio.
–¿Pero este diablo de hombre está loco?– preguntaba Eugenio como para sí mismo conociendo ya la contestación.

Eugenio conocía cosas de Sergio que nadie más conocía. Habían sido amigos desde la intermedia y cuando no le ayudaba a Sergio como alcahuete en algunas de sus conquistas, al menos ocultaba algún secreto haciéndose cómplice de éste de todas maneras. Entre algunas de las cosas que Eugenio conocía de Sergio, y que incluso era de naturaleza un tanto perturbadora, había una que tomaba matices realmente inquietantes. Esto era el particular apetito de éste por las vírgenes. Todas y cada una de las muchachas con las que había estado y frecuentaba, habían llegado impúberes a sus manos. Leda, Dina, Tamar, Indira; todas... todas eran vírgenes. Sergio conocía todo acerca de cada una de ellas, y muy en especial, los días en que llegaría la regla. Así que acostumbraba frecuentarlas durante su periodo de menstruación; era tras el olor de la sangre que el dragón llegaba ante el altar del sacrificio, y al ver ensangrentadas las sábanas fantaseaba con la idea de haber tomado a otra virgen.

–¿Tienes una idea de lo doloroso que es tatuarse precisamente ahí?– preguntaba Eugenio –Es el área más sensible de todo el cuerpo – reponía.
–Sí, lo sé.– decía Sergio sin darle mayor importancia al asunto.
–Pero ¿tú estás loco?– preguntaba Eugenio sin saber aún si pasar de la duda al asombro.
–No, no estoy loco. Total, Leda tiene un cisne tatuado en la cadera y si un hombre se va a tatuar, que se tatúe donde lo tiene que hacer.

Ya decidido, comenzaba el proceso que tomaría varios días. Al llegar al estudio, en éste se hacía notable un fuerte olor a desinfectante, lo que por asociación creaba la impresión y el miedo que se tiene cuando de niño se visita un hospital por primera vez. Era un olor que, más que a limpieza, daba la sensación de mucho por limpiar. Todo estaba pintado de negro y como por sobre las paredes de una galería gótica desfilaban diseños de todo tipo de demonios, símbolos tribales y mujeres desnudas. La música era ensordecedora; y si algo positivo tuviera que decirse, era que esto eliminaba la posibilidad de la ansiedad que pudiera crear el escuchar algún grito. Sencillamente el lugar se hacía perfecto para una misa negra.

Quien tatuaría a Sergio surgía de entre la nada de la pintura negra de las paredes y la oscuridad del pasillo que daba hacia el fondo del estudio. Este vestía sólo un mahón negro ajustado que se hacía una pieza con sus botas y por camisa llevaba una oscura capa de tinta entallada a la epidermis que le cubría desde el cuello hasta las muñecas. Las agujas y la tinta estaban listas y, más allá de lo artístico, el sudor y la sangre esperaban erguidos la más que artística, erótica mutilación de un cuerpo. Las agujas se deslizaban a dentelladas sobre la rígida piel dejando rastros de tinta y sangre, sobre quien rastros de sangre acostumbraba dejar. De cada punzada brotaban negras y sangrantes escamas que, unidas en oscuro mosaico, daban paso al nacimiento del dragón. Todo el fuego que ardía dentro de él parecía arderle ahora sobre la piel, y en la medida en que la sangre corría crecía un dragón sediento de ella.
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La marca de la bestia por fin había sido completada. Primero fueron las líneas, luego los colores y finalmente, lo no previsto por Sergio, la larga espera sin víctimas para el dragón en lo que éste sanaba de su temporal deformidad a causa de las agujas. En ese tiempo, las horas se hacían más lentas y el dragón esperaba intranquilo al momento en que pudiera poner en acción su nueva bandera de hombría. Este tenía que esperar un mes antes de volver a oler la sangre y la indefensión de sus víctimas sobre las sábanas. Y seguramente las muchachas estarían, según él, esperando su venida. Mientras tanto sólo tendría que esperar y rogarle a Dios que aquella hinchazón que parecía eterna, se fuera de una buena vez.

Durante esos días, las muchachas comenzaron a ser vistas juntas de nuevo, algo que hacía tiempo no ocurría. Estas, durante las tardes, ya caída la noche, se reunían bajo los enormes sombrillones verdes de un negocio al aire libre llamado Las Cuatro Estaciones. Ahí tomaban café y hablaban de sus cosas como suelen hacer las mujeres. Reían y compartían como si entre ellas no hubiera nada que fuera a poner en riesgo esa amistad que sobrepasaba los años, los miedos, los egoísmos y hasta los secretos, que en cualquiera de los casos, habían dejado de serlo.

Eugenio, que una de esas tardes caminaba cerca del lugar en donde las muchachas se reunían, veía cómo esta situación podría ser de alguna manera perjudicial para su buen amigo Sergio y se dirigía a casa de éste para informarle de lo que sus ojos habían visto. Al llegar a casa de Sergio, éste se encontraba en muy mal estado. La hinchazón no bajaba y el área se le había resecado provocando que la piel se le cuarteara sangrando en algunos momentos. El ardor era desesperante; el fuego del dragón lo estaba atormentando.

Días después, como de costumbre, las muchachas tomaban café y hablaban libres, soberanas y tropicales, con la misma naturalidad y alegría con que siempre lo habían hecho. Hablaban; y mientras lo hacían se movían y reían a la vez que tocaban sus cuerpos. Tamar se agarraba las caderas y paraba los labios de forma sensual. Igualmente, Dina tocaba y presionaba contra sí sus pechos y tomaba una actitud erótica mientras las demás se reían y hacían ruidos extraños con sus bocas. Bromeaban y hacían gestos y movimientos de connotación sexual.

–Así, papi, así –decía Tamar de forma burlona mientras todas reían –. Soy toda tuya; estoy indefensa ante ti – añadía con el mismo tono.
–¡Eres una maldita!– decía Leda entre carcajadas. –El pobre imbécil se creía tan macho – reponía.
–Ahj, Ahj, Ahj, Hummmm... – gemía Indira cuando abruptamente todas reventaban en una carcajada contagiosa que no podían contener.
–¿Y la idea del dragón? – preguntaba Dina entre carcajadas.
–¡A mí no me mires! – exclamaba Leda. –La idea fue de Indira.

Eugenio pasaba por el lugar y veía cómo se divertían las muchachas mientras su amigo Sergio, en su casa, al rascarse literalmente se traía en cada mano puñados de escamas. Leda lo veía a lo lejos y entre risas miraba a los ojos de sus amigas y les decía:

–Muchachas; y hablando de todo un poco, ¿qué les parece Eugenio?

viernes, 13 de junio de 2008

CASQUILLOS #21 - MUSIQUILLOS

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Bajo una entrepierna en flor
Bueno, ya que no llegó el guitarrista
nos vamos con un solo de boca…
Ruben Blades


Oye, mira hacia arriba,
disfruta las cosas buenas que tiene la vida
La, la, la... la-la, la-la, la-la… (repita varias veces).



Salsa tautológica


// Y la bola cebá,
cebá, y cebá...
y la bola cebá.//



Cumbará o no cumbará


En caso de que Quimbara cumbara
Cumbaquimba, va.
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jueves, 5 de junio de 2008

AVENTIS PUBLICA CASQUILLOS

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Como se dijo desde un principio, aunque no en el mismo orden en que han ido cayendo sobre el suelo, los Casquillos del Copista fueron pensados como una propuesta de corpus textual. Así que para aquellos a quienes les gustaría ver los Casquillos como un libro, sepan que muy pronto podrán conseguir los mismos en un Walgreens cerca de usted junto a los libros de Cohelo, Dan Brown, J.K. Rowling y Silverio Pérez gracias a un esfuerzo de Ediciones Aventis. Eso si, nunca olviden que el Copista cuenta AVENTIS.


"Lo que he leído de ti, pese a alguna ironía que se me haya escapado a tiempo, siempre me ha parecido interesante. No puedo arriesgar más, porque no te conozco ni como ser-humano ni como poeta. Porque el poeta, el tuyo en este caso, es infinito como el mío. Tal vez no nos entendamos, pero no importa, La única diferencia que veo "hoy" es que cuando yo tenía tu edad, cuando buscaba a "Dios" desesperadamente en mis viajes de LSD, era menos violento que tú, más tímido y más ingenuo."

Yván Silén
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Nombre, logo y monograma de Ediciones Aventis ® son marcas registradas, Derechos reservados de Jorge David Capiello-Ortiz © 2008.

jueves, 29 de mayo de 2008

CASQUILLOS #20 - HOMENAJES

"Ambicionamos no plagiarnos ni a nosotros mismos, a ser siempre distintos, a renovarnos en cada poema, pero a medida que se acumulan y forman nuestra escueta o frondosa producción, debemos reconocer que a lo largo de nuestra existencia hemos escrito un solo y único poema". De hecho, de estar Oliverio Girondo en lo cierto, no sólo estamos ante la posibilidad de haber escrito un "solo y único poema". Lo más probable es que hayamos leído "un solo y único poema". Pero como dijera el amigo Yván Silén en una de las cartas que se barajara con el Copista, "no se suicide nadie". A diferencia de Girondo, quien "antes de cometer el acto más insignificante necesit[a] poner tantas personalidades de acuerdo, que prefier[e] renunciar a cualquier cosa con [su] persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas a la mierda", aquí no sólo jamás se mandará a nadie a la mierda, sino que, aquí, los invitamos. Pues como en su Inventario versara Mario Paoletti, "Los grandes libros envejecen / y acaban por venirse abajo. / Pero esas nobles ruinas / nunca dejaran de tener peregrinos". Convidados entonces, la procesión ha dado inicio.




Antipoeta
ivan silén
que lejos estás de todo lo que dices.
[a] Iván Silén


Poeta y antipoeta
filósofo, y ante la filosofía
la nada te precede
y ya nada te sucedía.
Ante tus gritos el ensordecimiento;
Silén-ciate para que hable la poesía.



The(saurus) Rex
a Che Meléndez


¡Che!
Que chiquita
te queda la academia.



Casi un haikú
a Kobayashi Issa


Para escribir
una pluma
casi un ala.



Post-polvo
a Manuel Ramos Otero


En Invitación al polvo
Manuel Ramos Otero
le tuerce el cuello al pato.



Ma(nt)ra para lectores extraviados
a La Balacera


Acaba la cava
la Cábala
acábala
acá bala
allá va el casquillo.

jueves, 15 de mayo de 2008

Zuleika Pagán - Gatilleros #5

No se dejen engañar por la imagen. Detrás de ese rostro apacible con mirada de roedor asustadizo se encuentra el temple y la metodicidad programática de un asesino en serie. El Copista ya ha sufrido varias lesiones de las que aun se recupera con dificultad y, si de algo sirve la advertencia, cuando la vean, por su salud, cruce a la acera contraria. Con ustedes los casquillos de Zuleika Pagán, la sotanera que le pide lumbre al Diablo para encender sus cigarritos.


(De: Ankh, Isla Negra Editores, 2008)


golpeo puertas
por la ruta del diablo
y en la novena
mefostófiles da lumbre a mi cigarro



sucede que me canso
de que seas hombre



tres no son multitud
multitud soy yo
que necesito de tres para cerrar un buen trato

sábado, 10 de mayo de 2008

CASQUILLOS #19 - CASQUILLOS DE MADRE

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Aunque cueste creerlo, el Copista tiene madre. De hecho, si escribe, es porque en secreto, incluso sin ella saberlo dirige su mano. Dada la ocasión se esperaría del Copista un homenaje minimalista para quien da tinta a semejante pluma. Pero como no hay forma de ser minimalista cuando se habla de una madre, sólo por esta vez... ¡Naaahhhh...! Lo siento -dice el Copista-, el pretexto seduce. Así que, ¡Casquillos de Madre para los Hijos de la Gran P[oesí]a!


Nom-du-Père
(Hijo pródigo, Madre prosódica)


Al regreso del hijo pródigo
todo fue gran fiesta.
Se celebró un gran banquete…
La madre, cocinaba.



Fort-da o Quien no llora…


Hoy es el día de la mamá
…asegúrese usted bien
de procurar por la suya.



Huérfanos
[…] la gallina era viuda de sus hijos.
Fueran hallados vacíos todos los huevos.
César Vallejo


"Madre sólo hay una",
dice un refrán popular.
¿Será por esto que hay
tanto poeta huérfano?
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miércoles, 7 de mayo de 2008

CASQUILLOS #18-IM/LAS FORMAS DE LA CASA

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Si alguien entiende el lenguaje que nuestros jóvenes usan en sus dichosos IM (Instant Messenger), por favor, el Copista necesita un traductor. Alguno de nuestros "jovenes poetas" ha dejado un mensaje en el "Chat" del Copista, pero como rúbrica sólo firma Att, Ch.

Instant Message
(Las Formas de la Casa)


C ke t able d mi libro
10mos d si +
pero Klemente Soto Beles
ya abia jugado
con las for + d la Ksa.

Att. Ch


jueves, 1 de mayo de 2008

Casquillos #17 - 5to PeronIsmo

Para quienes tienen por pasatiempo el malsano morbo de repasar con fruición la historia de nuestro tercer mundo, al igual que el Copista, pensaran que tales páginas más que revisión, se hacen meritorias de una ojeada con el tercer ojo. Así tanto dictaduras de derecha como de izquierda, al igual que nuestro triunfante liberalismo y la ya fenecida socialdemocracia, no paren más que aquel nietzscheano eterno retorno de lo mismo. Como dijera el vulgo en su más cruda aletheia de ese refrán que reza, “la misma mierda, en diferente palito”, a nadie sorprenderá pues que se den fenómenos como lo que Alejandro Horowicz llama en su libro “Los cuatro peronismos”. Como ya sabrán los masoquistas más asiduos de ese morbo revisionista, el eslogan del peronismo durante los años 50 era “Perón cumple, Evita dignifica”. Y el Copista, conmovido, ha decidido fundar el 5to PeronIsmo.


5to PeronIsmo
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"Peroni cumple, Evita la resaca".
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jueves, 17 de abril de 2008

Huevos Poetas y Gatilleros

Cuando el Copista Calisténico encontró Los Huevos Poetas pudo ver claramente que quien produce estos videos definitivamente tiene que ser del ambiente literario de nuestro regazo telúrico. Si no es así ¿como explicar que, cual diestro artesano del diamante, pudiera tallar lo que a todas luces parece ser la mejor estampa de una lectura de poesía sanjuanera? Seda para los oidos. Todos los detalles están en su justo lugar: Poetas amigos, brazos echados en hombros, algunas copas, poesía por supuesto, una que otra petición especial que sera satisfecha para que se confirme el talento poético del solicitado y, finalmente, los desmanes celebratorios ante la apreciación del trabajo de un "amigo". Todo se vuelve motivo de celebración y aplauso. Si estos videos fueran diagnósticos, el Copista no dudaría en calificar a estos Huevos Gatilleros como el DSM 4 de esa condición terminal a la que llaman poeta. Escuchemos y… Salud.



domingo, 6 de abril de 2008

CASQUILLOS #16 - SINCRET ISMO MINIMO


Durante el 1984 el Museo de Arte Moderno de Nueva York abrió sus puertas al mundo para mostrar la exposición titulada “PRIMITIVISM” In 20th Century Art. Néstor García Canclini en su afamado texto Culturas Híbridas comenta al respecto: "La institución que en las ultimas dos décadas fue la instancia máxima de la legitimación y consagración de las nuevas tendencias, propuso una lectura de los artistas de la modernidad que marcaba, en vez de la autonomía y la innovación, las semejanzas formales de sus obras con piezas antiguas".
Al respecto añade Garcia Canclini sobre las similitudes entre una mujer de Picasso y una máscara kwakiutl, entre las figuras alargadas de Giacometti y otra máscara de Tanzania, Las Máscaras del Temor de Klee y la representación de un dios zuni o el gran parecido entre una cabeza de pájaro de Max Ernst y una máscara tusyan. Los grandes padres de los ismos quedaban al desnudo planteando así la gran interrogante de ¿en que consisten los supuestos ISMOS como vanguardias? En este espacio el Copista Calisténico no pretende contestar tal pregunta, sino que sólo abre el espacio para que el intrigante lector llegue a sus propias conclusiones.
Finalmente, el Copista, en su afán de antropólogo cultural dará evidencia de lo que parece ser una muestra irrefutable como influencia de la raíz africana sobre una escultura de tendencia estética posmoderna que por su estilo, por el momento, el Copista ha decidido adjudicarla a Andy Warhol. De paso el Escriba Advenedizo que funge como mantenedor de este non grato espacio no desaprovecha la oportunidad para dejar un casquillo sobre el suelo como evidencia circunstancial de cierto primitivismo, o más bien, SINCRETISMO incipiente en nuestra consabida "arma cargada de futuro".


Mancala: Juego de origen africano
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Escultura posmoderna adjudicada a Andy Warhol
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Ahora una versión minimalista de las operaciones estéticas antes expuestas.

SincretIsmo Argentino


El Río La Plata
tiene dos orichas.

sábado, 29 de marzo de 2008

CASQUILLOS #15 - LA PITONISA ERRÁTICA



(EL CIGARRITO de Victor Jara por Joan Manuel Serrat)

La pitonisa errática


Encendido el cigarrillo
alguien comentó:
¡que clase de cáncer!
A lo que seguido contesté:
Virgo señora; virgo.

lunes, 24 de marzo de 2008

CASQUILLOS #14 - ¡SALVE, OH POETAS! (2)

CONVOCATORIA DE CASQUILLOS


El Copista se excusa por los días de ausencia y, para enmendar el distanciamiento, trae algunos nuevos Casquillos dedicados, obviamente, al Poetastro. De paso aprovecha la oportunidad para convocar los Gatilleros asiduos a este infame Blog a enviar sus Casquillos. Los mismo seran leídos por el Copista Calisténico y los considerados como los más nocivos e insidiosos serán seleccionados para publicarse en una de las ediciones de GATILLEROS con los respectivos nombres de sus autores. Estos, a su vez, mantendrán todos los derechos que apliquen como autores y propiedad intelectual. Para participar envien sus Casquillos a aventispr@yahoo.com y para los criterios de selección, estética a seguir, temas a desarrollar y extensión de los textos sometidos, refierase a los siguientes Casquillos o a los antes publicados o simplemente haga lo que le de la gana.


Ars(enal) de Casquillos

Todo arte forma parte de lo inútil.
Abraham Moles




Ni palabra exacta
ni pequeños dioses.
Si acaso, fulminantes de avatares
cuando no, casquillos sobre el suelo.




Gadget
(Virtudes del artificio como artefacto)

…gastos inútiles pero legales.
Roland Barthes




Para el poeta la poesía viene a ser
la rasuradora eléctrica
de quien intenta cortarse las venas.




A(S-Z)ar
…no somos augures de nada
[a] Gonzalo Rojas



Abrir el vientre de las palabras
para encontrar las vísceras de las aves.