viernes, 2 de octubre de 2009

Del vértigo a lo subterráneo

Foto: Ángel Luis Garcia © 2007.

Del vértigo a lo subterráneo:
Materialidad en dos instancias como subversión del lenguaje.


Advertencia:
Quien aquí se dispone a entablar esta tentativa de comentario literario no es Jorge David Capiello-Ortiz como originalmente se había anunciado. A tal razón se hace la salvedad de que si bien es el Sr. Capiello quien leerá este comentario al libro Frutos Subterráneos de Alberto Martínez Márquez, lo que estarán escuchando es la lectura que el Copista Calisténico hiciera a tal poemario y al cual el Sr. Capiello accediera a leer en su ausencia. Como única credencial se argumentará que el susodicho Copista se inserta en una tradición a la que han pertenecido figuras como Bolaño, Faulkner y Henry Miller. El Copista Calisténico, para efectos de rigor literario, se desempeña (2007) como guardia de seguridad y que eso baste para facultar el siguiente análisis.
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Hecha la aclaración, antes de cualquier cosa, me gustaría dejar en claro los dos presupuestos desde donde parto para hacer esta crítica, comentario o más bien lectura al libro que esta noche nos ocupa. El primero es que desde siempre he asumido, en lo muy personal (y no redundo; reitero), di facto que: todo texto muy en primera instancia no es más que un pretexto. Y segundo que: todo comentario o crítica literaria no es más que una cuestión de gusto sostenida por un ludismo argumentativo bajo la pretensión de cierto rigor académico. Dicho lo anterior paso pues a lo que interesa para esta ocasión.
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Si bien por una parte el título Frutos Subterráneos pudiera estar aludiendo a la consabida promoción literaria del ’80 (y a la que el autor pertenece) por otra parte, más allá de cualquier nostálgica inmanencia que refiera a lo que Luis Raúl Albaladejo en 1987 llamó la Generación Soterrada[1], lo que se antoja, o más bien, lo que es del gusto de este servidor, será referir esta lectura a aquellos versos de Celaya que leen como siguen:
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Tal es mi poesía: Poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo,
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
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Una perceptible materialidad en estos versos de Celaya hace idóneo el título que Martínez Márquez muy acertadamente elige para su libro. Me refiero a esa materialidad a la que se alude con lo producido. Me refiero a la Poesía-herramienta, al obraje, lo artesanal; más específicamente, al no bello producto, a ese fruto no perfecto o como el autor prefiere llamar: subterráneo.
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Esa materialidad, más que un accidente gratificante, se muestra como resultado a conciencia si se toma en consideración que su obra ha sido publicada cronológicamente. Esto permite al lector la apreciación de una historicidad (como pudieran decir algunos marxistas); de que tal producto es el resultado de una progresión dentro del constante devenir siempre calisténico de la escritura como ejercicio. En palabras del mismo autor, se está “siempre luchando con algo o por algo, siempre en pugna, siempre experimentando e intentando llegar más allá de los limites”.[2] Esta progresión hacia una concepción material de la poesía no sólo se observa de las fechas que ubican en tiempo el momento de creación y publicación de los textos. Los títulos de sus dos libros evidencian esa toma de conciencia con respecto a lo que constituye la materia prima de su oficio. Las formas del vértigo resultantes de una experiencia con un lenguaje que se presenta inaprensible y los Frutos subterráneos de una economía lingüística que diluye el valor del producto para hacerlo, más que aprehensible, adquirible. Se trata pues de pasar del vértigo a lo subterráneo; de trabajar sobre el rico material de la palabra lo que a nuestro entender constituye dos instancias como subversión del lenguaje. Pero ¿por qué y en qué consiste tal subversión? Diría Barthes que, “el texto es (debería ser) esa persona audaz que muestra el trasero a su Padre Político”.[3] Pero ¿de qué manera muestra Alberto Martínez Márquez su trasero al Padre Político del lenguaje?
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Si aceptamos la propuesta de una concepción material, o sobre la materialidad del lenguaje, dicha concepción resultaría en no menos que una conciencia del oficio de escritor que ubique al producto de su quehacer en una relación de plusvalía con respecto al mismo. Es decir: el valor final del producto escapa a la voluntad del que produce o a la reciprocidad que supone el justo valor de su esfuerzo; o más bien, como poco, siempre se producirá más valor que lo que el obrero de la palabra obtiene de ésta. Ya Barthes comentaba sobre “un exceso del texto”; “lo que en él excede toda función (social) y todo funcionamiento (estructural)”;[4] un “lujo del lenguaje” al que se refiere como “riquezas excedentarias”.[5] De ahí que Alberto conciba su relación con el lenguaje como oficio de una constante pugna ante, y entre, Las formas del vértigo que adquieren y representan aquellas “riquezas excedentarias” y los Frutos subterráneos como dilución del valor del lenguaje en tanto producto y, ya en su carácter semiológico, como culturema.
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Las formas del vértigo no es el libro que en esta ocasión ponderamos pero si algo merece mencionarse es la marcada tendencia en el mismo hacia una metapoética que evidencie no sólo la pugna o deseo por entender las dinámicas y estructuras del lenguaje, sino que también evidencia ese plusvalor que le adjudicamos al mismo. Ejemplos del primer proceso: el de la pugna por hacer del lenguaje un espacio familiar a quien produce desde el mismo como materia prima, encontramos referencias que remiten por una parte a “las sirenas” en The Waste Land de T.S. Eliot, y que nos enloquecen con sus cantos, y por otra a las mujeres que, en este caso, “ya no hablan de Miguel Ángel”. Dirá el poema La tarde se pasea:
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los árboles del parque se masturban
cuando oyen las sirenas del sexo en plenilunio
la máscara bosteza tonel de gatos negros
disueltos en un maullido al unísono
las mujeres que pasan tienen sudadas las alas
y ya no hablan de Miguel Ángel
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El vértigo aquí aparece como parte de ese lenguaje inasible que escapa a reciprocar el valor que el poeta entiende justo con relación a su quehacer como productor. La subversión entonces se da como el resultado de una inmaterialidad que hace del lenguaje una nueva forma del vértigo en la que ya ni el hablar de Miguel Ángel, como en The Waste Land, desde la enajenación, despreocupadamente o desinteresadamente, logra diluir el valor o plusvalor del lenguaje como culturema de lo sublime o lo elevado. Igual pasa con la referencia que, en el poema En vísperas del día, el autor hace al mencionar a San Juan de la Cruz. El poema lee, “so pena de establecer el juego! / (San Juan de la Cruz deglute sus papeles junto a la puerta asechada)” como diciéndonos que tal juego no es más que, como titulara su libro la Dra. Luce Lopez Baralt, un Asedio[s] a lo indecible. O como se comentaba antes, un asedio a lo inasible del un lenguaje Materia inmaterial, como lleva por título el poema con que abre la última sección del libro: A Contraluz; un lenguaje que se muestra volátil y plurivalente o mejor dicho: plusvalente.
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En cuanto al segundo proceso: el de evidenciar precisamente el plusvalor que le adjudicamos al lenguaje, encontramos poemas como el que lleva por título José Lezama Lima. En él, la palabra aparece representada de la siguiente manera: “la palabra se multiplica / en diablejos vestidos de musas estériles”, y añade, “la noche y el poema son interminables”. Esa inagotabilidad (multiplicidad / interminabilidad) del lenguaje que establece una relación de plusvalía entre productor y su producto ya transluce desde el primer poema del libro y que lleva por título Poética. El mismo lee como sigue: “de un espejo de palabras / brota un dulce color de abismo”. En dicho poema tanto el espejo como la puerta, que en el poema En víspera del día aparece asechada, son tipo del papel en blanco que en su obrar enfrenta el escritor. Frente al mismo no queda más que reconocer esa plusvalía que lleva al poeta a versar lo siguiente: “un perro se recuesta en el espejo / y llora sin pulgas”. Si San Juan de la Cruz, por un lado, aparece deglutiendo sus papeles junto a la puerta asechada y nunca empuñada por la manija que abriera a una posibilidad de entrada o salida, en este último caso, el poeta, como servil perro del hortelano, es presentado incluso desposeído de sus pulgas.
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Ahora bien, queda aún por ver cómo el poeta Alberto Martínez Márquez hace gala de su nalgaje literario para, en un gesto de subversión, asumir una materialidad del lenguaje que le permita, como dijera Barthes, mostrar con audacia su trasero al Padre Político del lenguaje. Es cuando Frutos subterráneos aparece para el poeta como opción y nuevo posicionamiento frente a un quehacer que, como comenta En el mal día, aforismo con que cierra Las formas del vértigo, “hoy [le tiene] calvo el pensamiento”.
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Frente a ese pensamiento calvo producto de Las formas del vértigo, ahora el poeta muestra el hirsuto trasero de sus Frutos subterráneos. Tan pronto como comienza el libro, una nueva materialidad se ensaya como subversión y gesto por diluir el lenguaje poético (y la poesía misma) como culturema de lo elevado e inasible. Ya no aparecen los enloquecedores cantos de las sirenas, ni las conversaciones sobre Miguel Ángel; la palabra ya no se multiplica, ni mucho menos “la noche y el poema son interminables”. El lenguaje ahora aparecerá en el primer poema como “susurro tribal de madera” como diciendo que la palabra no tiene más valor que el que el poeta dicta con el ritmo de su puño. Así el lenguaje que antes era Materia inmaterial ahora es materia en espera de la mano del poeta para ser percutida sobre el papel. El poema lee:
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no conozco otra cosa
aquí
en la intermitencia
que
el susurro tribal de madera
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En 3 (Estudio interior), tercer poema de estos frutos no perfectos como dijera Celaya, o Frutos subterráneos, como les llama el autor, ya no hay vértigo; al menos como aquella inaprensibilidad de lo inmaterial del lenguaje. El autor parece concebir un nuevo lenguaje o actitud ante el mismo; una nueva materia sobre la cual ejercer oficio. Dirá la voz del nuevo sujeto lírico:
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La soga extraviada cae
sin vértigo a lo alto
suerte de vectación
suerte de tigre blanco
suerte de comienzo
patio anfibio en el tapiz
de la sospecha
[…]
porque todo color
tiene su fuga
su debida proporción
en otra parte
del hecho al cuchitril
va una larga cadena
de desvelos posibles
por donde el alma pulula sin fondo
oh
qué liviano es todo esto
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Una nueva materialidad es asumida con respecto al lenguaje como materia prima. Entre todos los “desvelos posibles”, antes vistos como formas del vértigo, ahora todo es liviano, se pasa “sin vértigo”, “del hecho al cuchitril” como quien pasa de la metalurgia a la orfebrería; es decir: del arte a la artesanía. Si como versaba José María Lima, “cada toro [tiene asignada] su España”, desde “el tapiz de la sospecha”, “todo color tiene su fuga / su debida proporción”. Es decir: le llego su sábado a la poesía. En otras palabras: se diluye la desproporción del plusvalor que antes sumía al poeta en Las formas del vértigo. La palabra como materia ya no es misterio sino disciplina y oficio casi al modo de las castas o gremios. Por tal razón no es sorpresivo encontrar un poema como el titulado Leyendo un poema del surrealista chileno Braulio Arenas a las 2:17 de la mañana donde el poeta pregunta al maestro artesano:
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dígame Sr. Arenas
cómo le extirpa el sueño
a un pájaro que se abate
en el fondo del papel?

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Ahora el vértigo se presenta en el poema titulado La crónica como género urbano, ya no como lo inasible, sino como un nuevo producto y por lo tanto como materialidad deliberadamente maleable; manipulable. De hecho, aquí desaparece del panorama aquella elevada postura del poeta como creador para dar paso al constructor. El poema dice, “deliberadamente piernas cabezas y manos / construyen su vértigo rudimentario / sobre la lluvia en fiebre de pájaros sin cuerpos”. Incluso, tal materialidad llega al punto de plantear la palabra como bien mercadeable dentro de un proceso que llene las necesidades, por que no, materiales. Tal es la propuesta del poema La locura del uso, que ya desde su título refiere a la manipulación material de la palabra o el lenguaje como bien y producto de consumo. El poema lee: “por mis palabras / corre una cadena / que me quita el hambre”. En el afán por diluir la palabra como signo de lo elevado hasta llevarla al rango de materia, el poeta someterá el lenguaje incluso a leyes que apliquen a la física. Así aparece en Teoría del movimiento antes de ser efectuado la ecuación de “(E=MC2)”. Juegos con el espacio tendrán que observarse dado que la materia ocupa espacio y un ejemplo de esto lo es el pictograma que encontramos en el poema Espejos simulados o el acomodo de los versos en poemas como Virtualidades y 13 (Cuerpo sin término cuerpo) donde el lenguaje es desintegrado en partículas materiales como unidades básicas de un andamiaje puramente material y estructural. El vértigo en estos poemas no es más que un Fruto subterráneo. Todo incluyendo el vértigo o la misma inmaterialidad del vació pueden ser manipuladas; confeccionadas. La voz del nuevo sujeto lírico dirá en el poema Cosmogonía que: “atisbo en / la oquedad del aire / el principio del mundo”.
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En este punto deseo destacar algo que me ha parecido de suma importancia. Esto es el hecho de que si la materialidad en este texto responde a la propuesta de una dilución del lenguaje como culturema o, como decíamos antes, de reducir la desproporción que se establece en la relación del poeta con respecto a su obra como una marcada por el plusvalor, dicha dilución tiene que incluso llegar al punto de producir un creador o más bien artesano del lenguaje que se conciba como tal. Y la realidad es que en este punto el artesano no decepciona. El mejor perfil de su trasero, siendo consecuentes con la propuesta de Barthes sobre el texto, lo encontramos en el poema Epitafio para un egregio cultivador de la poesía pura. Este nos dice:
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aquí yacen los restos del poeta
aquel cuyo único antídoto
contra las malas influencias
a sido el de no escribir
absolutamente nada.
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Quien crea en la generación espontánea del genio o en los sombreros que escupen conejos y no en la poesía como fruto subterráneo que se dedique a la alquimia. De lo contrario, no queda más que decir por parte de este escriba advenedizo que responde al mote de Copista Calisténico sólo una cosa. Bonito trasero Alberto. Para este servidor a sido todo un gusto poder encontrar un texto que se preste sin reparos a mis caprichos como lector. Como dije en principio: todo texto, un pretexto; toda lectura: sólo una cuestión de gusto. Aquí les va el mío.


Notas:

[1] Luis Raul Albaladejo, La Generación Soterrada, Claridad, 10-16 de Julio de 1987/Suplemento en Rojo, p. 14.
[2] Mario Alegre Barrios. Cazador de signos, El Nuevo Día, 7 de octubre de 2007, págs. 106-108.
[3] Barthes, Roland. El placer del texto y lección inaugural, Argentina: Siglo XXI Editores, 2003. pág. 85.
[4] Op. Cit. pág. 33.
[5] Op. Cit. pág. 39.

domingo, 30 de agosto de 2009

INVITACIÓN AL QUESO



Su queso dejará, no su cuidado;
Será lácteo, más tendrá sentido;
Queso será, más queso enamorado.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Luis López Nieves o La Magnitud del "No Saber"


No sé. […] No sé contestar esta pregunta. […] es posible que exista y yo no la conozca. […] No creo que yo haya visto suficientes cuentos de narradores de los 90 como para formarme una opinión firme al respecto.
Luis López Nieves


Generalmente un simple “No sé” suele ser la contestación más simple e inteligente que pueda darse a cualquier pregunta. Por tal razón cuando la pregunta es: ¿Cómo resuelve el escritor boricua, que vive en el norte, esa dualidad entre su raigambre mestiza y una vivencia en la modernidad de los Estados Unidos?, sino se está en posición de contestar, la respuesta más sencilla y prudente sería un simple: “No sé. Tendrías que preguntarle a un escritor que viva en Estados Unidos”. De lo contrario, cualquier información adicional pudiera resultar en una lastimosa retahíla de desafortunadas expresiones. En palabras del mismo Luis López Nieves, “ideas […] que algunos puertorriqueños consideran antipáticas”. Aún así, hay quien insista en añadir dichas antipáticas ideas. Tal es el caso del autor ya mencionado.

En una entrevista que hiciera Rubén Darío Jaimes al escritor puertorriqueño, y que fuera realizada en el 200o y luego publicada en Actual (Revista de la Dirección de la Cultura, Universidad de los Andes, III Etapa, Números 55-56, Mérida, Venezuela, enero-agosto 2004, pp.269-272), el autor responde a la anterior pregunta con la línea a la que se hace alusión. Hasta este punto, tomando en consideración que sólo es la segunda pregunta, la entrevista parecía transcurrir dentro de un prudente margen de bastante coherencia. En adelante lo que van a leer son aquellas “ideas […] que algunos puertorriqueños (y creo que algunos otros cuantos) consideran antipáticas”:

-No sé. Tendrías que preguntarle a un escritor que viva en Estados Unidos. Déjame aclararte algo que no sé cuán claro esté. Los puertorriqueños (y demás hispanos) que han emigrado a EE.UU. son "minorías" en ese país. Pero nosotros, los puertorriqueños de la isla, no somos emigrantes ni minoría. Somos una colonia intervenida militarmente, y aquí somos mayoría. No somos parte de EEUU. Te adelanto, sin embargo, que tengo unas ideas sobre este asunto (boricuas en EE.UU.) que algunos puertorriqueños consideran antipáticas. ¿Dónde están los españoles que migraron a Puerto Rico? ¿Dónde están los muchos venezolanos que inmigraron a nuestra isla en el siglo XIX? Los emigrantes son víctimas de la historia. Tarde o temprano dejan de ser lo que son y, como los venezolanos que vinieron a Puerto Rico, se convierten en puertorriqueños (y hasta pierden, del todo, la memoria histórica). Pienso que hoy día hay dos tipos de puertorriqueños en EE.UU.: los que salen del gueto y los que siguen allí. Los que salen, como puede verse, se asimilan. Así ocurrió con culturas tan potentes como la italiana. Claro, todavía comen pasta y escuchan ópera, pero han dejado de ser italianos. Creo que los puertorriqueños que salen del gueto empiezan a despuertorriqueñizarse. Los que siguen en el gueto están locos por salir, como es lógico. Mientras tanto, hay un grupo de escritores que se ha inventado la abominación que llaman "literatura en espanglish". Esa literatura, en mi opinión, nació muerta y sin futuro. He visto en ella dos grandes tendencias: la nostalgia y la glorificación del gueto. La nostalgia me aburre. Lo único que me interesa sobre los guetos, sean de EE.UU., PR o de cualquier parte del mundo, es la manera más eficaz de exterminarlos. No hay que glorificar la pobreza.

Según se aduce de lo anterior, en apariencia no queda claramente establecido que los puertorriqueños en Estados Unidos sean emigrantes y minoría, y que los que habitan en la isla no lo sean. Ante tal falta de claridad, la explicación parece pertinente dado que la pregunta intenta un asedio a los puertorriqueños en Estados Unidos. De lo contrario o la pregunta o la contestación serían impertinentes. Aún así lo que aquí interesa no es lo pertinente o impertinente de una pregunta y su contestación. Más bien se pretende puntualizar algunos aspectos de las susodichas “antipáticas ideas” o, mejor aún, entender el por qué las mismas pudieran parecer “antipáticas”.

Es probable que la antipatía que el propio Luis López Nieves adjudica a sus ideas se encuentre en nuestra imposibilidad de identificar otras lecturas en cuanto a material cultural refiere (lo que quiera que eso signifique) y con las cuales muy bien pudieran estar dialogando sus opiniones. En ese sentido, las preguntas que acto seguido el autor plantea sobre, “¿Dónde están los españoles que migraron a Puerto Rico? ¿Dónde están los muchos venezolanos que inmigraron a nuestra isla en el siglo XIX?”, pudieran remitirnos al antropólogo Clifford Geertz cuando este expresa que: “si no conoces la contestación cuestiona la pregunta”. Aún así, ante la dificultad de preguntar por el momento a Manuel de la Puebla o a Javier Ciordia Muguerza si ya dejaron de ser españoles, o de preguntar a José Manuel Maldonado, ¿por qué sigue siendo anarquista?, o tal vez, ante la imposibilidad de invocar el espíritu de nuestro único Premio Novel de literatura, Juan Ramón Jiménez, un simple “No sé” sigue siendo recomendable. Aún así, hay quien insista en añadir dichas antipáticas ideas. De todos modos contestar o debatir la pregunta, en este caso, no sería necesario puesto que nuestro escritor nos da su contestación:

Los emigrantes son víctimas de la historia. Tarde o temprano dejan de ser lo que son y, como los venezolanos que vinieron a Puerto Rico, se convierten en puertorriqueños (y hasta pierden, del todo, la memoria histórica).

Siempre he entendido el caso de Puerto Rico como uno muy peculiar; sin querer sonar tautológico o redundante, digamos que único. Pero a partir de lo expuesto por López Nieves más que peculiar, parecería que la única manera de encontrar puertorriqueños sería bajo algún tipo de observación hipostásica fenomenológica o, quizás, volver en el tiempo a cuando tenía algunos 18 años y pude ver puertorriqueños silvestres, esenciales, “en su estado natural”. Me refiero a cuando coleccionaba monedas de hacienda y en una visita a Castañer, Adjuntas y Lares, en términos lopeznevistas si se me permite el calificativo, más que puertorriqueños, pude ver la epitome esencial de la puertorriqueñidad con todo y camisa remangada y machete en mano. Como podrá imaginar el lector, toda una revelación dialéctico-muñosista.

Quien me conoce sabe que nada me angustia pero no por eso se debe pensar que no vea inquietante la posibilidad de que, por ejemplo, un Yván Silén sea menos puertorriqueño por los 40 años que, en mayor o menor medida, allá tenido que vivir fuera de Puerto Rico como “victima histórica”. Claro está, siempre cabe la posibilidad de que el Poeta del Sombrero de Copas decidiera tomar el próximo avión para Puerto Rico justo antes de la mañana en que muy seguramente se miraría al espejo con extrañeza. Creo que nunca nos enteraremos. ¿Cómo entender que los judíos hayan seguido siendo judíos incluso fuera de sus tierras y sin un Estado Nacional por tanto tiempo? Quizás la clave esté en lo de “victimas de la historia” y tengamos que asumir las más recientes gestiones políticas de Israel tocante a Palestina como algún extraño proceso de recuperación de la memoria histórica. Por ahora preferiría simplemente decir que “No sé” pero aún así habría quien insista en añadir algunas antipáticas opiniones.

Quizá como parte de un ejercicio por entender qué tan compleja puede llegar a ser la situación, el escritor objeto de este “circle going” (como pudiera llamársele a toda gestión que no parece conducir a ninguna parte) plantea que:

[…] hay dos tipos de puertorriqueños en EE.UU.: los que salen del gueto y los que siguen allí. Los que salen, como puede verse, se asimilan. […] Creo que los puertorriqueños que salen del gueto empiezan a despuertorriqueñizarse. Los que siguen en el gueto están locos por salir, como es lógico.

Ahora podrá entender el lector a lo que me refiero con qué tan compleja puede llegar a ser la situación: ¡“Hay dos tipos de puertorriqueños en EE.UU.”!. No sólo eso. La cosa se complica aún más considerando que estos dos tipos de puertorriqueños son, “los que salen del gueto y los que siguen allí”. Los primeros, explica Lopez Nieves, son aquellos que “salen del gueto [y] empiezan a despuertorriqueñizarse”; los segundos, son “los que siguen allí”. Tocante de estos últimos, añade López Nieves que, “como es lógico”, “los que siguen en el gueto están locos por salir”. En otras palabras, en Estados Unidos, hay dos tipos de puertorriqueños: los que se despuertorriqueñizan y los que están locos por despuertorriqueñizarse. Finalmente nuestro escritor concluye diciendo que: “Lo único que me interesa sobre los guetos, sean de EE.UU., PR o de cualquier parte del mundo, es la manera más eficaz de exterminarlos”.

Esto me hace recordar una de esas tantas veces en que también he expresado algunas antipáticas ideas (al menos para López Nieves lo serían). Si mal no recuerdo, en aquel entonces dije que: “Al igual que los ‘barrios colombianos de casi un millón de habitantes’, los ghetos bonaerenses de Arlt y el ‘hood’ de los nuyorricans en Nueva York, vivimos en un barrio de cuatro millones y medio de habitantes”. Pero qué de malo tiene vivir en un gueto. A fin de cuentas generalmente quien tiene las posibilidades reales de vivir fuera de un gueto no desea permanecer en el. La vida en el gueto está condicionada a las posibilidades económicas que tenga el sujeto para desplazarse a otros espacios. Ahora bien, tanto el país de donde proviene el inmigrante como el gueto son parte del constructo que constituye la memoria histórica del sujeto. Harto conocido es para la antropología cultural que la interacción con estos espacios no elimina las cargas y valores adquiridos de las experiencias previas sino que más bien las complementa. Claro es que se necesita la disposición de un sujeto social y jurídicamente maduro o al menos en la aptitud de lograr esa madures social. Pero el tiempo que tome ese proceso no equivale a la perdida del ser o su identidad. Se ha observado que en algunos sujetos la experiencia con diferentes contextos les dota de la capacidad para articular cierto“code switching” o alternancia de identidades latentes y alternativas que lo hacen más apto para lidiar con lo traumático de los cambios que operan en su aquí y ahora y con las necesidades que impone el nuevo contexto histórico y social. Recalco, tanto el país de procedencia como la convivencia en el gueto constituyen parte de esa memoria histórica del sujeto.

En ese sentido exterminar los guetos en cualquier parte del mundo, asumiendo que una gran parte de estos está formada por inmigrantes, sería equivalente a erradicar toda materialización monumental o arquitectónica de la memoria histórica que da noticias al sujeto del por qué está en ese nuevo contexto. Por correlación equivaldría a dar paso a la “gentrificación” o aburguesamiento de áreas que sirven como opción de vida a sectores que si bien por una parte son marginales, por otra, no se debe olvidar que su marginalidad es el resultado de la marginación programática por parte de los sectores dominantes, la empresa privada, la mala planificación gubernamental de las zonas urbana y la imposibilidad económica que desplazarse a otras áreas.

Finalmente la propuesta de Lopez Nieves sobre el extermino de los guetos, más allá de la amnésica apariencia del desconocimiento de la historia de los guetos judíos en Alemania, Polonia y otras partes del mundo, la de los guetos marroquíes en España y Francia, la de los dominicanos en Holanda o los nuyorricans en los de Nueva York tiene la apariencia de una propuesta por erradicar cualquier noticia de identidades diversas en cualquier parte del mundo y la posibilidad de estos ser agentes de cambio y productores de nuevos valores literarios, artísticos y en general culturales. Si en Estados Unidos sólo hay puertorriqueños que se despuertorriqueñizan y los que estan locos por despuestorriqueñizarse, por si quedara la posibilidad de algún otro tipo, la solucion perfecta la tiene nuestro gran escritor nacional. Según Lopez Nieves:

Mientras tanto, hay un grupo de escritores que se ha inventado la abominación que llaman "literatura en espanglish". Esa literatura, en mi opinión, nació muerta y sin futuro. He visto en ella dos grandes tendencias: la nostalgia y la glorificación del gueto. La nostalgia me aburre.

Y yo sólo tengo tres preguntas: ¿no les parece nostálgico el purismo lingüístico de nuestro escritor? ¿Acaso no se glorifica él cuando dice que: tendría que ser muy inmodesto para decir, por ejemplo, que no recuerdo haber leído una obra similar a Seva, pero es posible que exista y yo no la conozca? Y finalmente ¿no les parece aburrido?

domingo, 26 de julio de 2009

A - FOR - ISMOS #2



21. Soy un poeta accidental. Irremediablemente las palabras hablan por mí.

22. Sin hablar de los poetas, no hay ambiente más favorable para la poesía que la enemistad.

23. Hablando de los poetas, no hay ejercicio menos propicio para la amistad que la poesía.

24. Quien quiera evitar contradicciones que empiece a enseñar cuando ya no tenga nada que aprender.

25. Cuando la piel, el género o la experiencia se vuelven banderas son tan idiologizantes y doctrinales como el más monológico de los libros.

26. No hay manera más saludable de vivir la condición humana que como enfermedad congénita.

27. Vivir es un defecto de nacimiento.

28. No soy pesimista; vivo la vida con optimismo fatalista.

29.a. Todo juicio valorativo sobre arte no es más que una cuestión de gusto.

29.b. Toda crítica de arte como juicio valorativo no es más que la intelectualización de un gusto.

30. Por una sociología de la literatura menos ingenua y solipsista como crítica o acercamiento antropológico, ¿
no sería más pertinente comentar los modos de lectura?

31. En cuestiones de estética el gusto se ha tornado en mero pretexto para la argumentación (
aprobación, descalificación, autorización) como fin en si misma.

32.a. En el juicio valorativo estético la argumentación del crítico habla más del observador que de lo observado.

32.b. ¿Qué ocasión tendría el crítico de literatura para hablar de sí mismo si no fuera por la crítica literaria?

33. Fenomenológicamente hablando no hay observación estética objetiva, pues la pregunta siempre será sobre
un cómo se muestra lo observado y no sobre lo observado como un si mismo.

34. Fenomenológicamente hablando, en la observación estética el ente muestra su
ser como un constantemente renovable “no parecer ser”.

35. Se dice con frecuencia que toda primera publicación es un error necesario. Si de los errores se aprende, ¿qué hay de necesario en enfrentar la dura verdad con la primera edición de una segunda?

sábado, 18 de julio de 2009

HIPERTEXTO Y FIEBRE PORCINA

Según el Wikipedia "Rebelión en la granja (en inglés Animal Farm, 1945) es una novela satírica de George Orwell acerca de un grupo de animales en una granja que expulsan a los humanos y crean un sistema de gobierno propio que acaba convirtiéndose en una tiranía brutal". Independientemente de si los animales expulsan a los humanos, o si los humanos entregan la granja a los animales para que la gobiernen, lo que parece paradigmático es el hecho de que tanto en aquel entonces como ahora el arquetipo del cerdo destaca como signo de crisis. ¿Estaremos en el año chino del cerdo, sería Orwell algún tipo de hierofante, hipertextualidad extradiegética o, como siempre, la realidad simplemente ha demostrado superar la ficción una vez más? Cierto cinismo incómodo se percibe de la pregunta antes formulada lo que hace de la misma una ironía de tono agrio y, ultimadamente, mal lograda. De tal manera, por justicia tanto política como estética, sería menester replantear el problema como estado de cosas desde la heideggeriana pregunta que pregunta por ¿A quién le importa la Fiebre Porcina?

viernes, 10 de julio de 2009

A - FOR - ISMOS



1. Lo único que lamento de mi juventud es el haberla tenido que vivir a temprana edad.

2. La poesía le permite al Ser la experiencia de aquellas cosas que la filosofía aun intenta explicar.

3. En Cioran el suicidio parece ser contingente al instante en que la decepción se vuelve ideología. ¿Será esto
kairológico?

4. Irónicamente hay quienes pasan su vida entera filosofando sobre la Nada para cuando estén completamente convencidos de entenderla poder negar la existencia de Dios.

5. Los filósofos son los más fervientes teólogos de la Nada. Su fe los mueve apasionadamente a la contemplación de un… ¿
posible?

6. «
En el principio fue el verbo»… curiosamente el silencio guarda cierta consustancialidad con la intemporalidad.

7. Porque ninguna producción humana propende al vacío, la palabra siempre será un intento por la vastedad, contra la vastedad.

8. «
Y la verdad os hará libres» -dijo alguien en cierto momento. Desde entonces los grandes pensadores de Occidente se han empeñado, unívocamente, en rechazar la utilitariedad del conocimiento.

9. Un fumador, como analogía del libre albedrío, es evidencia irrefutable de la justicia divina. Morirás; pero no por accidente.

10. Somos esclavos de lo que sabemos; aunque no lo digamos.

11. «
El que calla otorga»; y el que dice concede lo que aún no le ha sido pedido.

12. «
Los niños son el futuro del mañana»; que pena que lleguen a él tan viejos.

13. La cátedra es el opio de los intelectuales.

14. En algunos libros las palabras son como mariposas en el escaparate de un entomólogo.

15. No toda contradicción necesariamente constituye un defecto de la idea sino la posible prueba de una deficiencia del lenguaje.

16. Cada vez me siento más seguro de mi ignorancia que de las cosas que conozco.

17. Castiga con mordacidad el éxito de otros o en el futuro te harán saber que eres un mediocre.

18. La literatura nacional como propuesta literaria se ha convertido en la siempre crónica de un
libro de texto anunciado.

19. Como evasión a la discusión estética (digamos filosófica; epistemológica, tal vez) todo acercamiento crítico a nuestra literatura se ha vuelto sociológico o antropológico. ¿Habría que preguntarse si la descolonización es una opción real? ¿Seremos la colonia que se repite?

20. En nuestro devenir –colonia al fin– vivimos la espera como víspera eterna de un
caudillo.

lunes, 22 de junio de 2009

LA EXPERIENCIA IRREDUCTIBLE - Yván Silén


La Experiencia Irreductible (fragmento)


¿O cual es el sentido de la ideología? ¿El sentido del poder? ¿O hay en el sentido de la ideología un sentido oculto, un sentido buscado que repercute dentro del texto como valor de uso, como necesidad que pertenece al hombre? ¿O es que el sentido oculto de la ideología es “esa experiencia irreductible” de la que habla Soller. A nosotros nos parece que es esa “experiencia irreductible” la que nos devuelve a nosotros mismos a través del texto como una fiera para afirmar en la página ese sentido oculto que resuena en la costumbre de lo mismo como extrañeza, como símbolo donde lo idéntico se siente como símbolo del sueño, como ruido de alguien en la escritura: el texto se anuncia a sí mismo como sueño: posibilidad de ser el imposible que anuncia: la “experiencia irreductible” como imposible en la posibilidad del texto (“como libro que vendrá”) para que lo idéntico se sienta como imposible: razón donde la razón se siente irracional, se siente sorprendida: el texto anunciado como necesidad psicológica y onírica. ¿El texto como destino? ¡Sí, el texto como haciéndose! El autor como creador del destino de su texto, pero el texto –ahora como lo idéntico, como “experiencia irreductible”– como creador del destino de su autor: el destino del texto es la creación del traidor: el autor como paria de la ideología, y por la misma razón, el texto como crimen.

Una experiencia que no se entregue a la ideología, pero que no proponga ninguna ideología: un texto como inútil: como mercancía inútil. Un texto que sea una sodomización de la madre para cada lector: una pesadilla de la escritura: una escritura que pertenezca perversamente al inconsciente. Tal vez este sea el único lugar donde podamos destruir la ideología en nosotros mismos. Sabemos que la ideología posee el lenguaje, pero el lenguaje debe poseer –como terrible– para instaurar un escándalo: ¡que toda ideología es una cárcel!

El texto recogido. El texto retirado de todos los escaparates del futuro será el texto que soñó –bueno, lo sueño yo y eso baste como delincuencia; baste como valor de uso– que soñó Mallarmé, que soñó Blanchot, pero no como suma de texto, aunque sea suma de texto, sino como rompimiento. Un texto que sea como Baudelaire en la poesía, o como las “Damas de Avignon” de Pablo Picasso en la pintura: texto de quiebra y para la quiebra. Un texto peste, un texto que se reconozca como muerte.

domingo, 22 de marzo de 2009

LIZZA FERNANDA ENCORE

Gracias a todos los que llegaron a la presentación y especialmente a los amigos Francisco Font, Edgardo Nieves Mieles, Federico Irrizarry, Amarilis Tavares, Juan Carlos Quiñones, Xavier Varcarcel, Ángel Antonio Ruiz Laboy, Carlos Roberto Gómez Beras y Luis Negrón. Por la solidaridad, un aplauso para ustedes.
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LA PROMO.

LLENO TOTAL.
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UNA DIVA.
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EL CEREAL KILLER.
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EL COPISTA.
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MINUCIUS "THE BUILDER".

LA DRA. COLÓN.
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LA CHERRY DEL SUNDAY.
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JUANQUI "YOU CAN GYRE, YOU CAN DANCE".

FRITS Y EL C@PY, COSMO Y CAOS. EL BALANCE PERFECTO.
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ESTOY ESCAPÁ DEL TRABAJO PERO NADIE LO SABE.

EL COPISTA Y LIZZA (LF) FERNANDA A QUIEN ADMIRO. QUE TODOS TUS CUMPLEAÑOS ESTEN LLENOS DE BENDICIONES. GRACIAS POR TI ¡FELICIDADES!

miércoles, 18 de marzo de 2009

Casquillos por Lizza Fernanda

(Pulsar la foto)
El Dr. Luis Felipe Díaz, catedrático de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras, se ha destacado como crítico literario y trasformista. Su alter ego, Lizza Fernanda, deleitará al público con varias interpretanciones musicales, además de entrevistar a los escritores Rafael Acevedo, Elido La Torre, David Capiello y Mayda Colón. La primera vez que Lizza Fernanda estuvo en Librería Mágica, fue un éxito total. No bien había terminado la noche, cuando los asistentes preguntaban por la próxima actividad con Lizza. La realidad es que el comentario y la crítica literaria nunca fueron tan divertidos.

domingo, 15 de marzo de 2009

DIÓGENES - GATILLERO CÍNICO


Diógenes escribió varias obras, probablemente en forma de aforismos, que se han perdido. Murió en Corinto en el año 327 a.C. Algunos afirman que se suicidó conteniendo el aliento; otros que falleció por las mordeduras de un perro; y otros que murió como consecuencia de una intoxicación por comer carne de pulpo cruda.


Wasabi


Yo soy el camino
la verdad y... el sushi.
(Op. Cit. Diógenes).

sábado, 14 de febrero de 2009

LOS DIÁLOGOS DEL HUEVO

En espera que en cuestión de derechos tanto la Iglesia como el Estado entiendan que, como autoridad moral, fue el mismo Cristo quien dijo: “al César lo del César, y a Dios lo que es de Dios”; El Copista quiere dedicar estas líneas en muestra de amor y amistad a sus amigos: Héctor, Carlos, Daniel, Amarilis, Alfredo, David Caleb, Jaditza, Luis, Christian y al amigo Hiram por la maravillosa experiencia del diálogo. A los demás un feliz Día de la Amistad. Para todos, estos fragmentos rescatados de una conversación con algunos amigos de la comunidad gay y otros no tan gay.


Cuando yo utilizo una palabra -dijo Humpty Dumpty, en un tono bastante sarcástico- ella significa justamente lo que yo decido que significa, ni más ni menos. La cuestión es -dijo Alicia- si usted puede hacer que las palabras signifiquen cosas tan diferentes. La cuestión es -respondió Humpty Dumpty- quién ha de ser el Amo, eso es todo.

Alicia en el País de las Maravillas- Lewis Carroll


I. La seudo esfera pública.

Bueno, pues ya que la cosa va por la línea de las corbatas y los portfolios tengo que añadir un detallito. No con la intención de disentir sino con la intención de complementar, aportar, añadir; dialogar (es más divertido que tener la razón; y sí hay algo de polémica oculta en el comentario). Hay un asunto que siempre me ha parecido interesante con respecto a si realmente se democratizan los espacios mediáticos o la “seudo” esfera pública o virtual (post-habermassiana). Se trata de una cuestión de aspecto sociosemiótico a la que le llamo micro comunidades hermenéuticas. En éstas, por ejemplo el blog, se dan discusiones en las que se negocian tanto los acuerdos como las contingencias con respecto a dinámicas de equilibrio interno de la misma comunidad, la cohesión de grupo e incluso propuestas de identidad a tono con el fluir de las necesidades a través del momento histórico. Ok, toda esta mierda para decir que quisiera llamar la atención sobre el prefijo micro. Es decir: planteo la situación de que los blogs están funcionando como los salones literarios o como los museos en los que se momifica toda una semiosfera que ya no cumple con la función que los originó. Algo de lo que Garcia Canclinni llama institucionalización de las vanguardias, quizás, unido a algo de ombligismo vedetista y tal vez un poco de onanismo intelectual. El problema está en que dentro de la micro comunidad hermenéutica se da la sensación de negociación precisamente porque constituye una comunidad pero esto no necesariamente significa o implica democratización ni apertura, ni la suficiente madures como entes socio-jurídicos para primero: plantear la posibilidad de dinámicas inclusivas más allá del cerco hermenéutico y, segundo: tampoco implica la suficiente madures como sujetos o entes socio-jurídicos para manejar tanto los complejos, resentimientos o prejuicios como para evitar la autoexclusión que ha llevado a fenómenos contra-sociales como las comunas lésbicas anti-hombres como manifestación de feminismo, la intolerancia del “black power” fundamentalista como manifestación de igualitarismo o los diferentes discursos que la autoexclusión pueda generar que si bien son entendibles, no necesariamente son justificables.


II. Tomar o no tomar, he ahí el meollo.

A. Neftalí Cruz Negrón (en broma) dijo:
¡Me maravilla cuánta energía perdida! Jejejeje.

B. El Copista Calisténico (en el mismo tono) contestó:
Ostia tío, si hablo mierda es malo, y si la adorno también. No hay quien los entienda. […] Así que al jilipoyas que no le guste, a tomar po’l culo pues. Venga. (Dado que la invitación anterior no tomó en consideración que los defectos de un mensaje pueden ser nuestros defectos como receptores del mismo, luego de un conato de linchamiento, obviamente, fue necesario que El Copista argumentara un poco más… a profundidad.)


III. El cuarto propio.

Bueno antes que nada hago una aclaración. Si la palabra culo no es más que una palabra a ser semantisada por el contexto discursivo (que en la escritura está ausente de la extensión del lenguaje que implica el “body language”), si tomar po’l culo es rico (cosa que no puedo refutar ni me interesa corroborar como tampoco contradecir), y si tener culo no es algo exclusivo de la comunidad gay (aunque me temo que sí uno de los vicios del empoderamiento como lo ha sido para la comunidad hétero el agarrarse los huevos), entonces no veo la ofensa. Aun así me excuso con los interpelados por quienes hayan asumido el discurso como uno ofensivo. Eso si, me excuso por el descuido y no en cambio porque asuma la responsabilidad de los presupuestos y prejuicios con los que se establezca la “posible” comunidad hermenéutica que pueda resultar de este diálogo. Ahora bien, si este no es un claro ejemplo de lo que ya mencionaba en el comentario antes emitido (I. La (seudo) esfera pública), al menos da el espacio para plantear algunas cosas que sí me parecen enriquecedoras.

En mi caso particular, y para los amigos que me conocen y a quienes amo incuestionablemente (Héctor, Carlos, Ama, Daniel, Caleb, Alfredo, Jaditza… la lista se hace interminable), quisiera plantear el hecho de que más de un 80% de mis amigos son gay. A esto añado la interesante situación de que en muchas de las ocasiones en que dialógo me he encontrado articulando un discurso que muy bien responde a dinámicas lingüísticas de empoderamiento que, si por una parte, no responden a una realidad gay en mi persona, sí responden a un empoderameinto lingüístico que entiende que no hay manera de encontrar una real representación jurídica (de derecho) como marginalidad, minoría o meramente como entes jurídicos si no se tiene la capacidad de romper con las trampas de un lenguaje históricamente impuesto y ponderado por un sector dominante. Reconozco (no soy ingenuo) que la tarea es difícil pues el lenguaje está cruzado por cargas semánticas inseparables a nuestra experiencia (condición humana, presupuestos, prejuicios) pero no intentarlo sería lo mismo que ampliar “El Cuarto Propio” virginowoolfiano, que Aurea María Sotomayor identifica en su libro “De lengua, Razón y Cuerpo” en defecto de los movimientos feministas primer mundistas, y que nada aporta a una real inserción de las minorías dentro de la esfera pública como resultado de una gestión ya crítica y no resentida. Se trata de una incursión jurídico-representativa dentro de la CASA y no de seguir agrandando la automarginación del CUARTO PROPIO.

La historia ha “condicionado” con mucha razón una actitud contestataria por parte de comunidades marginales o más bien marginadas. Pero no puede “determinar” que esta sea la pauta del desarrollo de los discursos sin representación a un nivel macrosocial. Todos los movimientos sociales han pasado por una primera instancia resentida en que lo más importante, y el mayor logro, ha sido romper las serraduras del cuarto en el cual se encontraban enclaustrados. Esto es lo que esencialmente representa “Stonewall” en el 1969 para la comunidad gay. Pero una segunda etapa crítica es necesaria para no caer en el resentimiento eterno de la automarginación. Uno de los más hermosos ensayos para explicar la situación lo es el libro “Diferentes, Desiguales y Desconectados” de Nestor García Canclinni. Este plantea las obvias diferencias que componen nuestras sociedades desde la necesidad de reducir las desigualdades para no caer en la desconexión que implica tanto por un lado la marginación como por otro la automarginación. Estoy de acuerdo contigo Hector, queda pues de parte nuestra ver que tan dispuestos y aptos estamos para romper con los prejuicios y no hacer de este diálogo otro “círculo de apoyo” al que no pueda entrar el hétero precisamente por no ser mariconsito y que encima tenga la osadía de articular dinámicas discursivas de empoderamiento que ahora los gays articulan ya no como minoría sino como una marginalidad gravitante o como otro centro que simplemente a aprendido a trasladarse o más bien ampliar su cuartito. Me parece que el discurso es más importante que el registro discursivo pero si el problema se encuentra en el registro, entonces renuncio al empoderamiento cínico-irónico-paródico-polémico y seamos políticamente correctos. Como lo pretende nuestra democrática sociedad.


IV. El ghetto virtual.

No trato de convencer a nadie, cada cual tiene la responsabilidad de llegar a sus conclusiones con la misma seriedad y compromiso con que he estado aportando a la conversación. Sólo planteo una realidad irrefutable. Disentir por disentir es divertido pero creo que esto es más serio que el mero juego tangencial de hacerle de abogado al Diablo. Decir que, “Los blogs son un espacio más para la libertad de expresión” y que eso “es todo” (Hiram) me parece tan irse por la tangente como el absolutismo de postular que eso “es todo”. Libertad de expresión sin construir (o luchar) una comunidad hermenéutica como receptor del mensaje es equivalente a “loros que parlotean sin que se les escuche”. No creo innecesaria la artificialidad (y no puerilidad o nimiedad) de pretender una discusión dentro de un foro de crítica social y política más amplio, democrático y menos ingenuo. A fin de cuentas, y si aceptamos que “cada autor le atribuye la función que decida” (Hiram), este no es un diálogo sobre los medios sino sobre la finalidad y el uso, apropiado o no, que se le pueda dar para alcanzar esa supuesta artificialidad que se le adjudica o atribuye al mismo. De otra manera la palabra “función” sobra en la aseveración anterior.

Libertad de expresión ¿para qué? cabría preguntarnos entonces. Democratización es una palabra grande, pero si de algo estoy seguro es de que es mucho más que la mera sensación de participación en un blog o tertulia entre panas si a fin de cuentas cuando nos van a freír sólo podemos escoger la salsa en la que nos van a marinar. Pero si esa es la única salida conformémonos con las muestras de afecto gay sólo dentro de las discotecas gay porque al menos tenemos un espacio, sigamos sufriendo dos horas de entrevista como la que se le hizo a Danny en ocasión de la publicación de su novela “Conversaciones con Aurelia”, y en la que la palabra gay fue sustituida por el eufemismo de “condición” (pues aparentemente la discusión era sobre literatura y no sobre el gesto político y la sexualidad que la genera). Sigamos ampliando “El cuarto de atrás” (diría Carmen Martín Gaite) para poder tener al menos “Dos centímetros de mar” (diría Carlos Vázquez) como sensación de libertad y aceptación entre los nuestros o, como dijera una carta del General Patton en ocasión de nuestra invasión por parte del pueblo americano, una democracia como ejercicio de libertad que sea, y parafraseo, “compatible con el concepto de libertad del sector dominante”.

Democracia no es apropiarse de los medios (ya que ni siquiera agrandamos el cuarto propio, sino que nos apropiamos de el del vecino), sino insertarse en ellos y lograr convivir con la diversidad contenida en esos medios. De otra manera para los blogs habrá que crear un concepto dentro del lenguaje cibernético que denote el equivalente para el concepto “ghetto” como analogía del resultado de lo que sucedió cuando los negros, latinos y clase baja obrera se apoderaron de los entornos urbanos de las grandes metrópolis.


V. Libertad de expresión.

Estoy completa y totalmente de acuerdo contigo Hiram… disentimos profundamente. Cuando comentas: “apoyo 100% la libertad de expresión, sin más, sin propósito, Zen, ‘for the fuck of it’, sólo porque debe existir, y en ese sentido la blogosfera no necesita otra razón de ser”, me haces recordar una historia, por cierto ZEN, que a modo de proverbio plantea una pregunta que se presta para interesantísimas digresiones filosóficas.

La pregunta dice: Si en medio del día un árbol cae a mil leguas de ti dentro de la espesura del bosque, ¿hace ruido?

La contestación es obvia… ¡claro que hace ruido! Pero la digresión filosófica que pretende el maestro con esta pregunta va mucho más allá de un simple: “claro que hace ruido”. De otra manera el maestro no hubiera perdido su tiempo preguntando al alumno una cuestión que a todas luces parece ser obvia.

Si observas con detenimiento la historia no trata sólo del árbol; trata también de la libertad del árbol por caerse a la hora y en el lugar donde se le pegue su maldita gana. Pero por otra parte también trata de algo tan importante para la especie humana como lo es el otro (ya sea observador u observado). Tan importante que, incluso más allá de toda objetividad, la ciencia ha tenido que reconocer que en el universo no hay observación fenomenológica sin un observador. Gracias a eso la mecánica cuántica no ha tenido ningún reparo en poner los fenómenos en contexto del que los observa. A tal razón, si volvemos al arbolito, la proverbial historia también plantea una relación de causa y efecto consecuencial al detalle de que no sólo el árbol cae, sino que cae a mil leguas de “TI”. Esa inclusión del observador es lo que abre un simple cuento anecdótico a las posibilidades de toda una digresión filosófica sobre la realidad y como esta afecta nuestro devenir dentro del contexto de las relaciones humanas como parte de un proceso de comunicación, emisión y recepción del mensaje.

En nuestro caso, trayendo la discusión al ámbito de la escritura, los medios de comunicación y la libertad de expresión, quisiera apuntar algunas consideraciones que me parecen pueden ser de tu interés. Humberto Eco en su libro “Apostillas a En Nombre de la Rosa” dice que, “Escribir es construir, a través del texto, el propio modelo de lector”. Por otra parte en el libro “Posiciones”, Jacques Derrida plantea que:

“la ‘lengua usual’ no es ni inocente ni neutra. Es la lengua de la metafísica occidental y transporta no sólo un número considerable de presuposiciones de todos los órdenes, sino también presuposiciones inseparables, y, por poco que se preste atención, anudadas en sistema”.

De manera que no sólo se construye el propio modelo de lector, interlocutor, o receptor del mensaje, sino que todo acto de expresión presupone e implica, más allá de la recepción, una agenda por la cual se emite el mensaje. Mikhail Bakhtin cuando planteaba sus conceptos de polifonía, heteroglosia y dialogismo no hacia más que reconocer que todo acto del lenguaje como parte del ejercicio de la comunicación (y del cual es inseparable) se da, tiene, constituye y es (de ser: como parte de esa analítica existenciaria del ser-ahí haideggeriano) entonces, y si, y sólo si es como finalidad, en si mismo en tanto acto de comunicación. Por tal razón el lenguaje siempre es dialógico. Tautológicamente. Independientemente de si lo entiendes o no “sin más, sin propósito, for the fuck of it”. Entonces, la libertad de expresión no sólo es libertad, sino que es “DE EXPRESIÓN”: es enunciación con el propósito y objeto de establecer la comunicación.

En cualquier acto del habla o de la escritura, para la lógica bivalente, un enunciado es la expresión lingüística de una proposición. En otros términos, se trata de una oración enunciativa, que afirma o niega algo, y que, en lógica bivalente, sólo puede ser verdadera o falsa. Pero más allá de eso, y atendiendo lo que nos interesa a ti y a mi, Bakhtin comenta que:

“Everything means, is understood, as part of a greater whole –there is constant interaction between meanings, all of which have the potential of conditioning others, which will affect the other, how it will do so and in what degree is what is actually settled at the moment of utterance. This dialogic imperative, mandated by the pre-existence of the language world relative to any of its current inhabitants, ensures that there can be no actual monologue”.
“[…] language is inherently dialogic: every utterance actively and equally responds to other utterances and equally shapes itself in anticipation of an addressee’s response”.

Lo que quiere decir que, El lenguaje es el resultado de una respuesta a una expresión o enunciado y su propósito es comunicar, denotar y anticipar otra respuesta. El lenguaje presupone la interacción entre por lo menos un narrador y un narratario; es decir: un emisor y un receptor. La expresión, enunciación o el lenguaje en si mismo constituye una operación lingüística que establece relaciones particulares entre “voces” (enunciados) individuales o colectivas, formando el diálogo. Por lo tanto no hay libertad de EXPRESIÓN o enunciación sin propósito, or just “for the fuck of it”.

Planteando ahora la libertad de expresión como una cuestión democrática tengo que por conciencia (crítica) y por obligación (ética) plantear el hecho de que la democracia no es obviamente anarquismo (sin adjudicarle las cargas semánticas negativas que suelen acompañar esta palabra), pero es que ni siquiera llega al igualitarismo o libertarismo (para quienes prefieran el eufemismo). Siendo menos ingenuo de lo que suelo ser, eso me lleva a la ineludible conclusión de que como sistema institucionalizado la democracia tiene que por definición observar unos parámetros que contemplen las posibilidades del ejercicio de la libertad y que siempre estarán determinados por el sector dominante. Muchos plantean, por dar un ejemplo, que el arte no debe ser subeditado a ninguna finalidad. Pero incluso quienes producen arte por el arte, or “just for the fuck of it”, lo hacen porque su finalidad lo es el arte mismo como ejercicio de libertad; es decir: por un COMPROMISO estético. De manera que incluso el arte en su ejercicio de libertad se subedita a una ética de la estética como agenda política.

Pregunto entonces: Si un gay en su ejercicio de libertad de expresión es apaleado a mil leguas de ti en medio de la espesura de la urbe, ¿se escuchan los golpes?

Les regalo un poema del libro Kitsch de Federico Irizarry Natal:

Imago Mundi

Entre el poder extremo
y la masturbación

no hay diferencia alguna
el hombre termina

ejerciendo su soberanía

a solas.

Me tomo el atrevimiento de pedirles que sustituyan la palabra “poder” por la palabra “libertad”.

Un abrazo FRIENDLY GAY,
El C@py